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¿Qué necesitas saber antes de taladrar en la pared?

Antes o después en la vida nos encontramos con ese terrible momento en el que por la razón que sea, nos vemos con un taladro en la mano y mirando fijamente a la pared.

Pues bien, es el momento de no seguir y pararse a pensar acerca de lo que estamos a punto de hacer y sus posibles consecuencias.

Sería una buena idea, antes de provocar una catástrofe, seguir estos sencillos consejos que os damos a continuación.

Es fundamental, antes de empezar, considerar el peso, el tamaño y la forma de lo que vamos a colgar o fijar en la pared.

Investigar un poco para averiguar el material del que está hecha la pared será de gran ayuda.

Una vez que conocemos todo esto, lo más importante es contar con la herramienta adecuada para el material que vamos a taladrar.

Elegir la broca equivocada suele ser el principio de todos los problemas.
A continuación vamos a ver todos los tipos de materiales que nos vamos a encontrar y cuál es la broca adecuada en cada caso:

Metal

Los filos de la broca para metal son cortantes, lo que facilita el perforado del material.
El roce del metal calienta mucho la broca, por lo que ésta debe estar diseñada a propósito utilizando materiales que les permita soportarlo sin alterar sus características.

Cuando taladramos en metal es muy recomendable hacerlo a bajas revoluciones y sin percutor y utilizando un refrigerante específico o aceite, nunca agua, para bajar la temperatura.
Las brocas para metal más resistentes son las de acero rápido al cobalto.
Las brocas para metal no se deben usar para taladrar ladrillo, yeso, hormigón,etc.

Madera

En el caso de la madera, al igual que ocurre con el metal, son los bordes afilados los que van cortando las fibras de la madera.
Suelen estar fabricadas en aleación de cromo-vanadio.
Estas brocas suelen estar dotadas de una punta afilada que nos permite clavarla por presión en la madera antes de empezar a taladrar y, de este modo, hacerlo con mayor precisión.

Siempre taladraremos sin percusión y escogeremos el tipo específico en función de la dureza de la madera.

Las brocas para madera no se deben utilizar para otro tipo de material.

Hormigón y ladrillo
Es muy importante, en este caso poner el taladro en “modo percutor”
Cuando taladramos en hormigón y ladrillo utilizamos una broca de las conocidas como “brocas de widia”.
Éstas se caracterizan por estar dotadas, en la punta, de una pequeña pala con forma de pico, fabricada en carburo de tungsteno.
Existen brocas específicas para hormigón, más resistentes, de metal muy duro.
Las medidas más frecuentes para estas brocas son diámetros entre 4 y 14 mm y hasta 40 cm de largo.

 

Cerámica y Gres

El extremo recubierto de diamante de este tipo de broca nos permite perforar las capas de cerámica y porcelana. Una vez perforada esa capa, cambiaremos la broca y utilizaremos una en función del material que nos encontremos debajo. De este modo evitamos desgastar el diamante más de lo necesario.

Las altas temperaturas que adquieren estas brocas nos obligan a enfriarlas cada cierto tiempo para evitar estropearlas.

Vidrio
El diseño especial de las brocas para vidrio está pensado para trabajar con precisión en estos materiales tan frágiles y delicados.
Se deben utilizar a bajas revoluciones y con sumo cuidado.

Universal
Existen brocas universales que funcionan cortando el material a taladrar, se usan sin percutor y sirven para una gran variedad de materiales, son recomendables para trabajar con taladros a baterías, sin cables.

Una vez seleccionada la broca y antes de enchufar el taladro aflojaremos la cabeza del mismo con la mano o con la herramienta de fijación, introduciremos la broca hasta el fondo y la ajustaremos centrándola bien mediante la misma herramienta, o las manos, según el tipo de taladro.

A continuación enchufaremos el taladro y marcaremos el lugar donde vamos a perforar.
Si se trata de yeso o pladur, podemos apoyar el taladro perpendicularmente a la pared y darle un golpecito en la parte de detrás y, como la superficie es blanda, tendremos la marca hecha para empezar a trabajar.
Si se trata de azulejos, podremos usar un punzón o un clavo para marcar el lugar rompiendo levemente la superficie y evitando así que la broca resbale cuando empecemos a taladrar.

Antes de empezar a taladrar es fundamental asegurarnos de que en la zona donde vamos a perforar no hay cables, tuberías, etc. Para ello podemos utilizar detectores que nos indicarán con una señal acústica o luminosa por donde hay metal dentro de la pared, también tenemos que tener presente que podrían haber cañerías de desagüe u otras canalizaciones de pvc y otros materiales indetectables.

Por ello tenemos siempre que observar donde están los grifos, los enchufes y demás elementos de fontanería e instalación eléctrica y evitar así los lugares susceptibles de paso de estos elementos.

Así, por ejemplo, no es muy recomendable taladrar en paredes compartidas por baño y cocina ya que suelen contener muchas canalizaciones y cables.

Y esta regla es súmamente importante: ¡ante la duda no perforar! y buscar un medio alternativo de fijación.

Un buen truco para no ensuciar mucho consiste en pegar un sobre o una bolsa en la pared con cinta de carrocero justo por debajo de la marca para recoger los restos y que no caigan en el suelo o en los muebles.

Comenzamos a taladrar siempre lentamente y sin percutor y aumentaremos progresivamente. Una vez que hayamos avanzado un poco, si el trabajo lo requiere, activaremos la función percutor que suele estar indicada con un símbolo de un martillo, para continuar profundizando.
No conviene presionar demasiado para dejar hacer bien a la herramienta su trabajo.
Si por casualidad se atascara la broca cambiaremos la dirección de giro usando el mando correspondiente para desbloquearla lentamente. Una vez desbloqueada volveremos a la dirección normal para continuar con el trabajo.

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